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Siempre en nuestro pensamiento

Fecha: 
06/11/2019

Noviembre viene marcado por la festividad de Los Santos, día en el que recordamos oficialmente a nuestros seres queridos que ya no están con nosotros físicamente pero que siempre lo están en nuestro pensamiento. Son tantas las buenas personas que nos han marcado y tocado la fibra en lo más profundo de nuestro corazón que, no sé vosotros, pero yo recuerdo muy a menudo, por no decir a diario.

Un gran profesor que tuve en el internado en los años ochenta, nos repetía que el hombre vivía gran parte del tiempo inmerso en los recuerdos del pasado, que por eso debíamos hacer cosas provechosas y, sobre todo, rodearnos de buenas personas, con buen corazón que nos marcaran positivamente para así tener buenos recuerdos…

Esto se me quedó grabado con apenas diez años y con el tiempo me he dado cuenta de la razón que tenía este buen hombre que tanto nos enseñó.

Cuántas veces me acuerdo de antiguos compañeros con los que compartí momentos irrepetibles en la infancia. Esa complicidad en clase, recreo, en las largas tardes de juego en verano y que un fatal accidente, o una cruel enfermedad nos ha privado de seguir disfrutando de ellos.

Tantos amigos con los que compartí mi adolescencia, cuando nos creíamos los reyes del mundo, que nada ni nadie podría con nosotros, llenos de ilusiones, sueños y que por desgracia muchos quedaron truncados por lo que algunos llaman el destino. Juntos descubrimos lo que es enfrentarse a la vida, el resolver los primeros problemas, el ayudarnos ante una situación de peligro, un desamor, y tantas y tantas cosas que vivimos bajo esa sana inocencia e inexperiencia, luego me di cuenta que la vida es un gran carrera de fondo.

Qué decir de los amigos, compañeros, incluso clientes con los que hemos compartido momentos de nuestra vida ya adulta, en los que hemos dialogado, debatido e incluso a veces discutido pero siempre bajo el respeto.

Raro es el día que no dejo de recordar a mis familiares fallecidos: abuelos, tíos y cómo no, a mi padre, que apenas hace un año que nos dejó.

Va por todos ellos y por todos vuestros seres queridos que ya no nos acompañan estas modestas líneas de reconocimiento y admiración.

El mejor homenaje que podemos hacerles es seguir disfrutando de las cosas que compartíamos con ellos, de las aficiones, lugares y rincones donde les veiamos, seguir luchado y trabajando cómo ellos hacían y rendirles en nuestra mente y corazón esos bonitos y necesarios momentos de recuerdo  que nos dan sentido en esta locura de vida.

Tipo: 
Editoriales